La oficina del alfa Haro estaba en penumbra con sus cortinas pesadas bloqueaban la mayor parte de la luz del día, dejando que solo una franja grisácea se filtrara por un costado, iluminando parcialmente el escritorio de madera oscura. Sobre este, una botella de whisky abierta yacía como testigo silencioso de una noche que no había sido precisamente tranquila.
El alfa estaba de pie, apoyado con ambas manos sobre el escritorio, la cabeza ligeramente inclinada, como si el peso de sus pensamientos