El único lugar donde Lyra sentía paz era la biblioteca. Aquel lugar que olía a papel viejo y ese silencio contenido que solo existía en espacios donde el conocimiento descansaba sin ser perturbado. Por suerte, Ronan estaba recorriendo la frontera.
Cruzó el umbral sin hacer ruido, pero su presencia no pasó desapercibida, Enzo levantó la mirada antes incluso de verla por completo. Estaba sentado en uno de los sillones cercanos a la ventana, con su hija en brazos. La pequeña descansaba contra su