C122: Presidente, acepta.
La cabaña de observación se alzaba en lo más alto del territorio. Desde allí, el mundo parecía distinto. Más pequeño, Cedric apoyó los antebrazos sobre la barandilla de madera desgastada, inclinándose apenas hacia adelante. Sus dedos tamborileaban suavemente contra la superficie, un gesto inconsciente que delataba lo que su rostro intentaba ocultar con tanta fuerza.
Tensión y responsabilidad.
El viento le revolvía el cabello rubio húmedo por la ducha reciente mientras Kilani lo observaba de