—¡Busquen cada rincón de esta ciudad! ¡Tráiganme a Anna de vuelta! —rugió Leone al teléfono—. ¡Incluso si está muerta, quiero ver el cuerpo!
—Don Vieri, hemos buscado en todos los lugares de Navarro. Revisamos hospitales, los muelles e incluso clínicas clandestinas, pero aún no encontramos ninguna señal de la señora Russo —dijo Antonio, con la voz tensa.
—¡Entonces vayan a buscar a Jason! —Leone golpeó el escritorio con fuerza—. Se lastimó la última vez, ¿no? Tiene que estar internado en algún