La voz de Antonio llegó por la línea, tensa y cargada de pánico.
—Don Vieri, la señora Russo desapareció. Revisamos todos los hospitales de Navarro. No está en ninguno. Y parece que la señora Russo ya sabía del divorcio. Fue a la municipalidad a solicitar los registros.
El celular de Leone se le resbaló de los dedos y golpeó el suelo.
Bliss se despertó tosiendo por el humo del cigarrillo. Caminó hasta la sala y vio el cenicero rebosante de colillas.
—¿Pasó algo en el casino? —preguntó en voz