El silencio en la habitación de huésped se había llenado con los suspiros entrecortados y el crujido de la cama. La respiración de Calia aún temblaba mientras se encontraba tendida entre los brazos de Aleckey, el calor de sus cuerpos fusionados brindándole seguridad a la luna.
Aleckey no dijo nada al principio. Solo descendió con lentitud, dejando una cadena de besos suaves sobre el vientre desnudo de su luna. Sus labios tocaban esa piel con cariño, como si cada roce fuera una promesa de su amo