La mañana siguiente una carta llego a Calia, con la letra pulcra y delicada de la madre superiora. La luna enseguida sintió un mal presentimiento incluso antes de romper el sello de cera y leer el mensaje.
"Querida hija,
Confiando en la protección de Dios, me permito escribirte con una inquietud que no me deja en paz. Dos de nuestras hermanas, Sor Kelaya y Sor Corinne, salieron la noche de la fiesta de vínculos para recolectar hierbas con las que preparamos infusiones y ungüentos medicinales. S