52. Su prioridad es la misma.
—Atrévanse a intentarlo y verán cómo esa herida que acaba de sanar por arte de magia vuelve a abrirse y, con ella, su muerte inmediata— los animó Ravel.
—¿Qué diablos estás diciendo Ravel?— Wolfang no tardó en tomar de la camisa a su amigo al escucharle decir eso.
— Suéltalo monstruo — Gregory no tardó en salir en su defensa, no pensaba permitir que el lobo le hiciera nada a Ravel.
—Tranquilo cazador, mi viejo amigo Wolfang no me hará daño, porque sabe que lo que le digo es verdad. El milagro