53. Vamos a tener una boda como Dios manda
Susan Vangelis estaba indignada y caminaba de un lado a otro del salón, para luego quedarse parada, de pie frente a la pareja, buscando elegir sus palabras para transmitir el revoltijo de pensamientos que tenía en la cabeza.
— No me lo puedo creer, estoy realmente decepcionada Audrey ¿Casarte en secreto? ¿Así es como te he educado? ¿Tienes idea de lo que diría tu padre?
Gregory pensó que si su padre siguiera vivo, se moría del susto y si no Audrey correría realmente peligro porque, a diferencia