51. Tenéis que dejar de pelear.
Ravel sonrió, para él era muy fácil de responder la pregunta que le acababa de hacer Audrey, de hecho, cualquiera que lo pensara un poco seria capaz de contestarla.
— Ravel…— lo llamó Gregory despertando, haciendo que se olvidara por completo de la chica.
Audrey también giró el rostro rápidamente en dirección al altar, donde reposaban los dos hombres, bañados por la luz curativa de la luna reflejada en los múltiples cristales de la cueva.
— Audrey — la nombró también Bleid haciendo que ella se