118. Yo no necesitaba cambiar.
Fue pensar en su tío y moverse aún más en los brazos de su padre, tratando de ladrar y escuchar que de su boca salían sonidos muy diferentes.
Bleid notó la turbación de su hijo y lo bajó al suelo. Sin embargo, Barack de inmediato cayó al suelo al intentar caminar.
—Ya aprenderás — le mencionó su padre, inclinándose hacia el joven, quien también se acercó a él. Fue Gregory, ahora convertido en un lobo, quien lamió sus mejillas con su húmeda lengua, lo que hizo que Barack empezara a llorar al rec