119. Buenas noches, hijo.
Bleid sonrió ante el comportamiento de su hijo. Ahora se escondía en su pecho como un niño recién pillado por sus padres haciendo una travesura.
Aunque tenía razón en algo su hijo. Tanto él como el lobo tenían que hablar. Ni él, ni Audrey podrían hacer entender a su hijo él porque habían permitido o mejor hecho lo que habían hecho que el mismo Gregory tomara esa decisión, por lo que lo llevó hasta el cuarto de su cuñado.
—Tu madre ha preparado un cuarto para ti, pero solo por esta noche pasarás