Mundo de ficçãoIniciar sessãoKAELA:
No podía creer que había sido salvada por Kaesar. Mi alegría era tanta que lo abrazaba una y otra vez con incredulidad, porque sabía que estuve a punto de ser enterrada o masacrada viva si él no hubiera intervenido. Tomé la mano de su Beta, Otar, y miré a los ojos a mi Alfa. Sonreímos en un asentimiento y dijimos el sortilegio que nos trasladó de inmediato al valle, justo donde mi Beta tenía a toda la manada r







