Mundo de ficçãoIniciar sessãoKAESAR:
Mis manos temblaban mientras recostaba a Kaela sobre el suelo rocoso. Mi corazón latía acelerado con la esperanza de que fuera eso, ¡tenía que ser eso! Kaela no podía dejarme solo. La necesitaba como el aire para respirar. La luz de las antorchas danzaba sobre su rostro, dándole un aspecto casi etéreo.
—Dame el control, Kaesar, y deja que escuche su corazón. Puedo oír si en verdad está viva —m






