51. EL ATAQUE SORPRESA
KAESAR:
Sabía que la pregunta la había tomado por sorpresa; su reacción delataba que aún había dudas en su interior. Me dolía verla así, dividida entre la pasión que nos unía y los fantasmas del pasado que todavía persistían en su mente.
—No es solo el celo, Kaesar —dijo finalmente, levantando la mirada para encontrar la mía—. Es todo lo que quiero que seamos juntos.
Me acerqué de nuevo, más despacio esta vez, como si un movimiento en falso pudiera romper la tregua que habíamos logrado en ese i