115. EL REFUGIO DE LOS PADRES
KAESAR:
Había creído que estaríamos seguros en mi palacio, pero este laberinto de túneles no era nada bueno. Miré a todos, entendiendo de dónde había surgido el rugido de antes; venían a atacarnos por abajo. Me convertí en Kian y lancé un aullido amenazante.
—Necesito que todos salgan de inmediato de aquí —ordené, con algo en mente—. Mi Luna, cuando te avise, usarás el poder de la piedra de los Alfas Reales por esa entrada. Yo lo haré por la de mamá.
—Vas a acabar con todo, el palacio tambi