116. EL DESPERTAR DE ÁNCEL
KAESAR:
Entramos a la antigua cabaña de los Alfas, donde el polvo cubría años de historia y secretos. El aroma a madera vieja se mezclaba con el de pergaminos antiguos, mientras mi Luna se dirigía hacia el viejo baúl de roble que descansaba junto a la chimenea. Cruzamos el umbral, aquella que nuestros padres habían construido cuando aún soñaban con un mundo libre de conflictos. Mis dedos se entrelazaron con los de ella, y el leve contacto bastó para llenarme de la fuerza que siempre encontraba