Capítulo 108. La culpa que no sabía nombrar
POV GINEVRA
Salí de la casa con una certeza que me pesaba más que cualquier revelación.
No era Eleonor.
No era su confesión, ni su infidelidad, ni su necesidad de control lo que me estaba desarmando por dentro.
Era Valentina.
Caminé hasta el auto con el pecho apretado, como si recién ahora el aire hubiera decidido volverse insuficiente. Me senté, cerré la puerta, apoyé las manos en el volante… y ahí sí, por primera vez, el cuerpo reaccionó.
No lloré enseguida.
Primero vino la imagen.
Valentina en la cocina, siempre práctica.
Valentina aceptando silencios que yo no entendía.
Valentina siendo “la distante”, “la fría”, “la que había fallado”.
Yo la había mirado así durante años.
Arranqué sin rumbo claro. Las calles pasaban, pero yo ya no estaba ahí.
Toda mi vida había creído que ella era la que había roto algo.
La que se había equivocado primero.
La que había dejado de amar como correspondía.
La villana funcional de mi historia.
Y ahora entendía algo brutal: ella no había sido la que más