Capítulo 108. La culpa que no sabía nombrar
POV GINEVRA
Salí de la casa con una certeza que me pesaba más que cualquier revelación.
No era Eleonor.
No era su confesión, ni su infidelidad, ni su necesidad de control lo que me estaba desarmando por dentro.
Era Valentina.
Caminé hasta el auto con el pecho apretado, como si recién ahora el aire hubiera decidido volverse insuficiente. Me senté, cerré la puerta, apoyé las manos en el volante… y ahí sí, por primera vez, el cuerpo reaccionó.
No lloré enseguida.
Primero vino la imagen.
Valentina