Narra Chloë
El rostro de mi madre no se borraba de mi mente. Sus ojos vacíos, las venas ennegrecidas bajo la piel, el hueco en su mano donde antes debió estar la daga... Era ella, y al mismo tiempo no lo era.
La sombra la había reclamado, pero yo me negaba a perderla.
No podía hablar con Erik todavía, ni mucho menos con Darion. Si alguien se enteraba demasiado pronto, podrían decidir eliminarla sin más. Y aunque parte de mí entendía que era un riesgo para todos... la otra parte, la que aún reco