73. Asad está gritando.
Irina se despertó esa mañana entre los cálidos brazos de Amir, sintiendose a salvo entre la protección y el amor de su esposo. Unos sonidos del exterior de la habitación interrumpieron la suave melodía del despertar, lo que la llevó a emitir un leve gemido de queja contra el cuello de Amir.
— ¿Qué ocurre? —murmuró, aferrándose a Amir con fuerza, sin querer separarse de él, mientras deslizaba la nariz por su cuello para inhalar su reconfortante aroma refugiándose un poco más en su abrazo odiando