122. Queremos a nuestro hermano de vuelta.
La brisa fresca de la noche acariciaba los rostros de Amir e Irina al salir del aeropuerto, sus pasos resonaban en el pavimento presagiando lo que estaba por ocurrir. La ausencia de Said era un fantasma que los perseguía, sembrando dudas y temores en sus corazones, dudas que resolverían como fuera necesario.
— ¿Dónde crees que pueda estar?— preguntó Amir, confundido por la situación ya que sus teléfonos móviles permanecían apagados.
—Algo no está bien —respondió Irina—. Esto no puede ser una si