Capítulo 129
Una mentira entre latidos
Grayson abrió la puerta lentamente, como si temiera lo que le aguardaba al otro lado. La casa estaba en silencio, demasiado silenciosa. Normalmente, oía mi voz tarareando de fondo, o el suave sonido de mis cosas ordenando para distraer sus pensamientos inquietos. Pero esta noche, el silencio se extendía por cada rincón de la habitación como una advertencia.
Entró de lleno, y lo primero que me vio fue a mí: acurrucada en el borde de la cama, con los hombros