Capítulo 130
La cuchilla anónima
Estaba sentada sola en el silencio de la habitación, fingiendo doblar la misma camisa que ya había doblado cinco veces. Mi mente estaba dispersa, mi pecho aún pesado por las lágrimas que había derramado antes. Grayson se había ido a duchar, y aunque me abrazó y me susurró palabras de consuelo en el pelo, algo en mí seguía intranquilo.
Entonces mi teléfono vibró.
Un número extraño apareció en la pantalla: sin nombre, sin foto.
Llamada anónima.
El corazón me dio un vuelco.
Dudé un momento. Mis dedos temblaron ligeramente al alcanzar el teléfono. Algo en mi espíritu me decía que no contestara, pero algo más —miedo, curiosidad, instinto— me obligó a deslizar el botón verde.
"¿Hola?", dije en voz baja.
Hubo una pausa. Una pausa larga y pesada.
Entonces lo oí.
Una voz de mujer.
Afilada. Segura. Venenosa.
“Así que… por fin respondiste.” Parecía divertida. “Buenas noches, aguafiestas.”
Se me cortó la respiración.
“¿Q-quién es?”
Se rió. Bajo. Burlona. Fría.
“N