Capítulo 130
La cuchilla anónima
Estaba sentada sola en el silencio de la habitación, fingiendo doblar la misma camisa que ya había doblado cinco veces. Mi mente estaba dispersa, mi pecho aún pesado por las lágrimas que había derramado antes. Grayson se había ido a duchar, y aunque me abrazó y me susurró palabras de consuelo en el pelo, algo en mí seguía intranquilo.
Entonces mi teléfono vibró.
Un número extraño apareció en la pantalla: sin nombre, sin foto.
Llamada anónima.
El corazón me dio u