CAPÍTULO 82
Un secreto en el aire
Las puertas del hospital se cerraron tras ellos con un leve siseo, dejando un eco tenue que parecía más fuerte de lo normal. Grayson caminaba a mi lado, silencioso y tenso, con la mirada fija al frente. Sentí un nudo en el estómago por los nervios, aunque no sabía si era por la visita al hospital, por las noticias que acababa de recibir o por la sombra de lo que este día podría significar.
Intenté concentrarme en el aire a mi alrededor, en el ruido lejano del tráfico, en los pasos que resonaban en el pasillo, pero mi mente no paraba. Cada posibilidad, cada «¿y si...?», me invadía como una marea incontrolable. Apreté las manos sobre mi regazo mientras Grayson nos guiaba hacia el coche; su mano rozó la mía al abrir la puerta.
Entramos; el cuero estaba frío bajo mi piel. Apoyé la frente en la ventanilla, mirando los reflejos de las luces que pasaban. Mis pensamientos daban vueltas, caóticos e implacables. Cuatro meses. Ya habían pasado cuatro meses. Int