CAPÍTULO 83
La sonrisa de una verdad desconocida
El viaje a casa fue silencioso, casi inquietantemente silencioso. Las luces de la ciudad se difuminaban tras las ventanillas del coche mientras la mente de Dominic aceleraba más que el motor. No percibía el zumbido de los neumáticos sobre el asfalto, el leve murmullo de la radio, ni siquiera las sirenas a lo lejos; todo lo demás se desvaneció, absorbido por un único pensamiento abrumador: Vivian estaba embarazada de cuatro meses.
Cuatro meses.
La