Capítulo 52
Susurros en las Paredes
Había demasiado silencio en la habitación del hospital. Un silencio opresivo, como el que precede a la tormenta.
Las pestañas de Vivian aletearon y despertó lentamente, como si intentara volver a la realidad. Lo primero que notó fue la mano de Dominic aferrada a la suya, firme, cálida, inflexible. Lo segundo fue el peso que la oprimía en el pecho, no por la recuperación ni la cirugía, sino por la avalancha de todo lo sucedido.
Tenía la garganta y los labios s