Capítulo 51
Silencio Roto
El aire en la habitación se había vuelto denso desde que Grayson se marchó. Sus palabras persistían, un humo acre que no se disipaba. Vivian estaba en la cama, su cuerpo maltrecho temblaba, su respiración era dificultosa. Dominic estaba sentado a su lado, sus dedos aún aferrados a los de ella, reacio a soltarla, aunque la mano de ella estaba relajada. El sobre —esos malditos documentos— descansaba sobre la mesita de noche, pesado y asfixiante, pero sin que nadie lo mencionara.
Los ojos de Vivian permanecían fijos en ellos, abiertos de par en par y desenfocados. Apenas parpadeaba, como si parpadear equivaliera a aceptar lo que veía como real. El divorcio. Hecho. La única decisión que había perseguido durante meses, incluso años, estaba ante ella, y no le ofrecía ningún consuelo. En cambio, parecía que el mundo a sus pies se había desvanecido.
Sus labios se entreabrieron. «Está hecho», susurró suavemente.
Dominic se acercó lentamente. —Vivian, cariño, ya está