Capítulo 344
Súplica y Negativa
La comisaría estaba en silencio, con esa quietud que apretaba los oídos, haciendo que cada pequeño sonido —el arrastrar de zapatos, el tenue zumbido de las luces fluorescentes, el tictac de un reloj de pared— se amplificara hasta convertirse en un redoble de ansiedad.
Linda permanecía sentada rígida en el banco metálico, con las esposas frías contra las muñecas y todos los músculos tensos, como si esperara que la siguiente confrontación estallara en cualquier mom