Capítulo 359
El doctor no vino con un expediente.
Solo eso me oprimió el pecho; tenía miedo porque sabía que debía estar aquí para hacerle algunas preguntas y aclarar algunas dudas.
Por lo general, cuando venían los médicos, traían historias clínicas, informes, números... cosas que se mantenían en un lugar seguro.
Esta vez, vino con preguntas.
Cerró la puerta con suavidad, como si el sonido mismo pudiera herirme.
Lo noté.
Noté todo.
Noté su mirada.
—Vivian —dijo con calma, acercando una silla,