Capítulo 131
Lágrimas y secreto
En cuanto terminó la llamada, sentí una debilidad total. Me temblaron las rodillas hasta que ya no pudieron sostenerme, y me dejé caer lentamente al suelo. Ni siquiera me molesté en secarme las lágrimas; no tenía sentido. Siguieron fluyendo, pesadas y calientes, como si llevaran años esperando a liberarse.
Me senté en las frías baldosas, abrazándome, temblando incontrolablemente mientras la voz de la mujer se repetía en mi mente como una maldición de la que no podía escapar.
"Niña bastarda dentro de una madre bastarda."
"Dile a tu marido que tenga sexo conmigo una vez."
"Lo soltaré todo."
Me presioné las palmas de las manos contra los oídos, intentando silenciarla, intentando silenciar mis propios pensamientos. Pero nada funcionó. El dolor crecía, extendiéndose como fuego por mi pecho.
No supe cuánto tiempo estuve allí sentada: segundos... minutos... tal vez horas. El tiempo parecía insignificante. Respiraba entrecortadamente mientras luchaba por no de