Capítulo 118
Huyendo de la verdad no dicha
Grayson llegó a casa, con el cansancio apoderándose de él como una pesada capa. El viaje le había dado vueltas la cabeza, con el corazón latiendo con fuerza por la tensión no resuelta entre él y yo. Se desplomó en el sofá, frotándose las sienes, intentando alejar el caos del día.
Pero la paz era esquiva. Su teléfono vibraba sin parar sobre la mesa de centro. Llamadas y mensajes de Linda. Los miró, con la vacilación reflejada en su rostro. Quería —neces