Capítulo 118
Huyendo de la verdad no dicha
Grayson llegó a casa, con el cansancio apoderándose de él como una pesada capa. El viaje le había dado vueltas la cabeza, con el corazón latiendo con fuerza por la tensión no resuelta entre él y yo. Se desplomó en el sofá, frotándose las sienes, intentando alejar el caos del día.
Pero la paz era esquiva. Su teléfono vibraba sin parar sobre la mesa de centro. Llamadas y mensajes de Linda. Los miró, con la vacilación reflejada en su rostro. Quería —necesitaba— contármelo todo, desahogar la culpa y el miedo que le oprimían el pecho. Sin embargo, algo lo detenía. ¿Orgullo? ¿Vergüenza? ¿O miedo a perderme por completo?
Mientras tanto, permanecí a cierta distancia, notando su vacilación, vislumbrando su pantalla mientras leía los mensajes. Un mensaje, en particular, me llamó la atención: "Te expondré ante tu esposa, le enviaré todo a tu esposa, ella sabrá quién soy y qué nos unió".
El corazón me dio un vuelco. No sabía a quién se refería con "tu es