Capítulo 117
Tensión en el asiento delantero
La oficina finalmente estaba vacía. Los últimos empleados se habían ido a casa, dejando el elegante espacio en silencio, salvo por el leve zumbido del aire acondicionado. Grayson apagó el sistema, frotándose el puente de la nariz, intentando sacudirse la persistente tormenta de emociones de antes. Pensó que Linda se había ido, que su audaz presencia finalmente se había alejado de su vida inmediata, y sin embargo, sintió una punzada de inquietud, una advertencia que no podía ignorar.
Al salir, el aire nocturno lo impactó como un shock. Las luces de la ciudad se reflejaban en la superficie brillante de su coche; coches y peatones pasaban distraídos. Y allí estaba ella.
Linda.
Recostada casualmente contra el capó de su coche, mascando chicle, con los brazos cruzados, los ojos fijos en él con esa misma mirada atrevida y peligrosa. No se había movido. No se había ido. Era como si el mundo se hubiera inclinado y ella ahora fuera el centro consta