Capítulo 119
Entre el alivio y el miedo
La noche era pesada, silenciosa y sofocante. Me dolía el cuerpo de cansancio, pero el sueño se me hacía difícil. Finalmente, cerca de la medianoche, el peso del día me apretaba demasiado y me sumí en un sueño intranquilo. Los sueños, fragmentados y caóticos, se difuminaban en la realidad.
Entonces, un timbre agudo e insistente atravesó la oscuridad. Abrí los ojos de golpe. El sonido era áspero, implacable: alguien me llamaba. Me moví, con el corazón acelerado, pero la tenue luz de la habitación y las sombras a mi alrededor me dificultaban la visión.
Lo oí moverse, el suave roce de sus pantuflas contra el suelo. Grayson. Se me aceleró el pulso. Sentí un nudo en el estómago, una mezcla de miedo y anticipación. Todos mis instintos me gritaban que me mantuviera oculta, que escuchara, que averiguara quién llamaba y por qué.
Fue al baño a contestar la llamada. Caminé de puntillas hacia la puerta entreabierta, procurando pasar desapercibida, con la res