Capítulo 110
Palabras que no decimos
Siento el corazón latir con fuerza contra mis costillas, cada latido ensordecedor en el reducido espacio del coche. La mano de Grayson descansa ligeramente sobre la palanca de cambios, con los nudillos pálidos, la mirada fija en la carretera pero distante, como si condujera con el piloto automático en medio de una tormenta interna que no puedo ver. Quiero romper el silencio, pero las palabras se me atascan en la garganta, pesadas y entrecortadas.
Lo miro de