Capítulo 110
Palabras que no decimos
Siento el corazón latir con fuerza contra mis costillas, cada latido ensordecedor en el reducido espacio del coche. La mano de Grayson descansa ligeramente sobre la palanca de cambios, con los nudillos pálidos, la mirada fija en la carretera pero distante, como si condujera con el piloto automático en medio de una tormenta interna que no puedo ver. Quiero romper el silencio, pero las palabras se me atascan en la garganta, pesadas y entrecortadas.
Lo miro de nuevo. Tiene la mandíbula apretada, la línea de sus labios dura, inflexible. Hay algo en su mirada que me inquieta, algo que nunca antes había visto. ¿Miedo? ¿Ira? ¿Culpa? ¿O es preocupación, tan profunda que es casi irreconocible?
"Grayson..." Mi voz es apenas un susurro. No sé si lo llamo por su nombre o le suplico que no rompa este silencio.
No responde. Ni siquiera se inmuta. Solo la sutil tensión de sus dedos en el volante delata que me está oyendo. Trago saliva, intentando calmar el tembl