CAPÍTULO 101
El silencio después de ti
Grayson condujo por las calles tranquilas, el zumbido del motor llenando el pesado silencio que lo rodeaba. Su mente era una tormenta, caótica e implacable, repasando cada pensamiento de la noche anterior, cada posibilidad que pudiera surgir ahora. El resplandor neón de las farolas parpadeaba sobre el interior del coche, proyectando sombras sobre su mandíbula tensa y las líneas oscuras bajo sus ojos. Sus manos aferraban el volante con fuerza, con los nudillos blancos, las uñas clavándose en el cuero como si el propio coche pudiera aplastarlo contra el torbellino de miedo, culpa y confusión que se arremolinaba en su interior.
Había pensado en volver a casa durante horas, incluso antes de empezar el viaje. Cada calle que pasaba era un espejo de su indecisión, cada curva un reflejo del miedo que le roía las entrañas. Quería respuestas. Quería a Vivian. Quería deshacer lo desconocido, reparar las piezas que se habían roto a su alrededor. Pero cada pas