Capítulo 42
Cuestión de vida o muerte
Dominic permanecía sentado en silencio junto a la cama de hospital de Vivian, con los dedos entrelazados con los de ella, como si el roce de su mano pudiera mantenerla aferrada a este mundo. El olor a desinfectante de la habitación le irritaba las fosas nasales, pero era el silencio —la terrible quietud interrumpida solo por el tenue tictac mecánico del monitor cardíaco— lo que le desgarraba el corazón.
El pecho de Vivian se elevaba y descendía débilmente b