Capítulo 43 –
Tiempo Prestado
La habitación del hospital estaba en silencio, demasiado silencioso. Solo se oían los monitores: pitidos suaves que marcaban el tiempo como un metrónomo. Dominic estaba junto a la cama de Vivian, con los ojos cansados, su mano protectora rodeando la de ella. Su piel estaba fría, su respiración dificultosa, cada respiración superficial que le impedía encontrar consuelo.
La miró fijamente: el rostro pálido e inmóvil. Las vendas alrededor de su cintura, los tubos intravenosos que recorrían sus venas, la mascarilla de oxígeno ligeramente empañada… todo aquello le hacía partir el corazón de nuevo con cada segundo que pasaba a su lado.
Tres días.
Tres días enteros y Grayson no había aparecido. Ni una llamada. Ni un mensaje. Nada.
Dominic se inclinó, apartándole un mechón de pelo de la frente. «Vivian», susurró con voz ronca y áspera. —Tres días. No sé cómo seguir sin ti. Necesito que despiertes. Por favor.
Su pecho se elevó, se elevó lentamente. Cayó.
Él se in