Emma se lo informó como si con aquello pudiera devolverle algo de la emoción perdida, pero Damián apenas se sorprendió.
No era indiferencia. Simplemente todavía estaba procesando su propia caída desde una felicidad que duró demasiado poco.
—Ahora entiendo los gritos en la oficina de Mateo, esperaré que terminen de discutir para felicitar a la futura madre.
Emma abrió los ojos con sorpresa cuando Damián soltó aquell