El corazón de Emma empezó a golpearle con fuerza contra el pecho, tan fuerte que por un instante creyó que el abogado Ruiz podía escucharlo desde la sala antes incluso de verla aparecer.
Tenía el pulso acelerado, los nervios latiéndole en la garganta y esa sensación insoportable de estar caminando justo por el borde de algo que podía salir muy bien… o arruinarse en cuestión de segundos.
Un momento después, Damián apareció junto a ella todavía