Los Cuatro Fantásticos.
Emma no podía dejar de mirar la hora en el reloj como si hacerlo una y otra vez fuera a obligar al tiempo a correr más deprisa.
Desde muy temprano estaban en el apartamento que Hartley Group le había asignado a Damián, el mismo que Sienna había decidido ofrecer como escenario para aquella encerrona sin pedir permiso y con una seguridad tan descarada que, al final, a nadie le había quedado más remedio que adaptarse al plan.
Todo estaba listo.