Todo esto es mi culpa.
Cuando Emma y Emmanuel llegaron a la sala de estar, Marco y Damián se pusieron de pie casi al mismo tiempo, y Peter aprovechó ese instante para dar por terminada la conversación que sostenían.
—Sr. Mendoza, Sr. Blackwood, nuevamente les doy la bienvenida y les agradezco por tomarle tanta importancia al proyecto, pronto veremos los frutos del arduo trabajo y los sacrificios.
Peter estrechó la mano de cada uno con esa cordialidad firme que siemp