Todavía no era "papá".
Damián llegó al parque con el pecho hecho un nudo, por esa mezcla insoportable que lo dejaba sin una reacción “correcta”.
Quería reclamarle a Emma por haberle ocultado algo tan grande.
Quería abrazarla con el niño en medio como si ese gesto pudiera recuperar años.
Quería arrebatarle a Emmanuel y gritarle que nadie tenía derecho a apartarlo de su hijo.
Y, aun así, se quedó quieto.