Socio misterioso.
Emma apretó la mandíbula mientras dejaba el celular sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
De verdad no entendía cómo a Mateo se le ocurría hacerle algo así.
¿Por qué tanto misterio con ese hombre? ¿Cómo pretendía que aceptara una asociación sin saber absolutamente nada de la persona que iba a sentarse en su mesa como futuro socio?
La sola idea le revolvía la paciencia.
—¿Todo bien? —p