No te vas a arrepentir.
Emma no pudo evitar recorrer a Dante de arriba abajo sin perderse un solo detalle.
El primer impacto había sido tan fuerte que la dejó sin aire, pero, una vez pasado el aturdimiento inicial, una emoción mucho más difícil de nombrar empezó a abrirse paso dentro de su pecho.
Verlo allí, de pie, con el bastón sosteniendo apenas parte de su peso, con mejor color en el rostro y una lucidez que hacía meses habría parecido imposible, resultaba casi i