Mal presentimiento.
Emma comenzaba a desesperarse con cada segundo que pasaba sin que le avisaran de la llegada del abogado Ruiz a la mansión Hartley, donde habían acordado reunirse apenas terminó la llamada.
Él le aseguró que ya tenía en sus manos las pruebas que necesitaban, sus abogados llevaban rato esperándolo en el despacho y ella empezaba a sentirse avergonzada por un retraso que ya dejaba de parecer normal.
—Les pido una disculpa. Voy a volver a llamar