Al llegar al jardín preparado para su cumpleaños, Emma se quedó inmóvil apenas un segundo, lo suficiente para comprender que la supuesta reunión íntima había sido, una vez más, una mentira piadosa de sus padres.
Había muchas más personas de las que imaginó. No solo estaban los rostros habituales de su día a día, sino también familiares que no esperaba ver todavía, y gente cercana que había regresado del extranjero solo para estar ahí.
La sorp