Ahora está en mi lista negra.
Emma llegó a la empresa en su Rolls-Royce y, apenas bajó del auto, una sensación conocida le aflojó un poco el pecho.
Todo lucía tal como lo recordaba.
La fachada impecable, el movimiento eficiente del personal, el ritmo elegante y exigente que siempre marcaba aquel lugar.
Durante un instante, solo durante uno, sintió alivio.
Estar de vuelta en su trabajo le hacía bien. Era el único sitio do