Mal recuerdo.
Mateo volvió a tomar la rosa y, antes de que Emma pudiera responderle cualquier cosa, la puerta de la oficina se abrió, cortando el momento y atrayendo la atención de ambos.
La cabeza de Peter asomó primero y una sonrisa satisfecha apareció en su rostro al encontrarlos allí.
—Oh, aquí están los dos... Adelante, por favor.
Se hizo a un lado, dejándoles el paso libre, y entonces aparecieron Damián y Marco Mendoza,