C174: Recé para que estuvieras muerta.
Nadia fue conducida hasta la habitación que alguna vez había sido de ella. Jared la empujó hacia el interior sin contemplaciones, cerró la puerta tras de sí y echó llave, asegurándose de que no hubiera manera de que escapara. La instrucción era clara: ella no saldría de allí a menos que él mismo viniera a buscarla.
Con el paso de las horas, el día comenzó a desvanecerse, y la penumbra de la tarde dio paso a la oscuridad de la noche. Finalmente, Jared decidió regresar y abrió la puerta.
Lo prime