Jared no perdió tiempo después de sacar a Nadia del departamento. La obligó a caminar a su lado, sin soltarle el brazo ni un segundo. Una vez en el vehículo, Jared la empujó al asiento trasero y se colocó junto a ella, dejando que otro hombre condujera. Nadia se aferró a la manija de la puerta, como si existiera la más mínima oportunidad de abrirla en movimiento, pero Jared le quitó la mano de un tirón y la sujetó con fuerza contra su costado. Entonces, se pusieron en marcha. El motor rugía, la